EL FA GANA, PERO…

Más allá de los vastos y académicos análisis políticos a los que vamos a estar asistiendo en estos días, producto de haber culminado el extenso ciclo electoral, quería manifestarles lo que a nuestro criterio es medular en este tema: el desgaste de estar en el poder.

Si bien en Montevideo el FA ganó cómodamente, dio la sensación de “llegar al disco” sin aire, sin resto, sin alegría. Cosa que llama profundamente la atención, en una fuerza política que es bien caracterizada por su efusiva y bulliciosa militancia.

¿Es que no había motivos de festejo?. Tal parece que no.

La decisión del candidato único del FA, amparada en lo estatutario, sin dar chance a lo manifestado por las bases, seguramente dejó heridas en la coalición frenteamplista, que ni el tiempo, ni los creativos publicitarios, pudieron maquillar a la hora de la votación.urna

Y esto no es todo. Hay varios aspectos que parecen haberse soslayado, producto quizás, del concepto que acuñaba el Dr. Enrique Tarigo en sus ensayos, cuando sostenía que “El estado fagocitaba al Partido”.

Los últimos diez años de administraciones municipales frentistas, los casos de corrupción detectados tanto del Sr. Areán como del Cr. Bengoa, la polémica designación del candidato único para la IMM, la híper cuestionada reforma del sistema de descentralización y la postura de Mujica ante la UNASUR, han hecho un combo más que interesante para que el más ferviente de los votantes del FA, considere ya no solo dudar, sino discrepar con las acciones tomadas. Y por tanto, castigarlo con su herramienta, más eficiente: el voto.

Está claro. Parafraseando las verdades de Perogrullo, una cosa es ser oposición y otra – bien distinta – ser gobierno.

Sin dudas , la votación de ayer, fue una clara señal para todos los actores políticos.

El FA gana. Es claro. Pero su electorado le está haciendo ver que necesita otras señales. Señales que favorezcan al laburante de todos los días y no al empresario multimillonario que con este sistema impositivo, también paga poco. Ni hablar de aquel que no hace nada por su vida, pero… está amparado en los planes de emergencia, vio?

Tanto el Partido Blanco como el Colorado aplicaron años atrás, modelos de gestión económico sociales, bastante alejados del pueblo y la prueba más fehaciente de la insatisfacción producida es la constante caída de aceptación popular que sistemáticamente recibieron desde los años ’60 y que se consolidara con la asunción de Tabaré Vazquez al frente del primer gobierno no tradicional en la historia del Uruguay.

Pero ese cambio costó mucho tiempo. El FA sabe bien de ello. Y por eso esos votos en blanco en Montevideo, no fueron a parar a las arcas de otras opciones electorales.

¿Será que los dirigentes – de espaldas a su  gente - seguirán tirando de la cuerda?

Mientras sigan perdiendo tiempo en luchas intestinas, sin resolver los temas medulares del departamento y del país, otras opciones electorales se fortalecen mientras “esperan su cuarto de hora”.

Será con humildad, sacrificio, ideas y trabajo que el Partido Colorado se erija nuevamente como opción válida de alternancia en el manejo de los destinos del departamento y del país.

Mas acá, parece oportuno el tiempo venidero también, para vacunarse definitivamente contra algunos fósiles propios (de los que aún quedan vestigios) que no entienden la actividad política como una forma de mejorar decente y honradamente la vida de sus pobladores sino que pretenden aplicar viejos modelos de gestión que tanto mal hicieron, no solo electoralmente sino orgánicamente.

Sin dudas, al “pasar raya” el FA deberá aprender de los errores ya cometidos por otros si quiere seguir siendo opción de gobierno.

Y por casa… darse cuenta que existe un nuevo norte, un positivo cambio en el rumbo y que aún resta mucho trabajo por hacer.